Construir un espacio sagrado no es construir un edificio.
La diferencia es esta: un edificio resuelve un programa funcional. Un espacio sagrado responde a una pregunta más grande — qué experiencia se sostiene aquí, qué consciencia se cuida, qué transformación se hace posible. Esa pregunta requiere una secuencia de trabajo distinta.
Estas son las cinco estancias que recorremos contigo. Las llamamos "estancias" y no "fases" porque no son etapas que se atraviesan rápido — son lugares donde se vive un tiempo, hasta que el trabajo de ese lugar está hecho.